Magritte en Bruselas: otra mirada al espacio

Dos cuadros enmarcados con retratos de mujeres, libros abiertos y cielos azules sobre una pared oscura.

René Magritte siempre fue un maestro en mostrarnos lo cotidiano desde un ángulo inesperado. Sus cuadros nos obligan a detenernos y mirar de nuevo lo que creemos conocer, para descubrir significados ocultos en lo más sencillo.

Esta forma de mirar también me interesa como diseñadora. La posición de un mueble, una escalera o la textura de una pared pueden cambiar nuestra percepción de un espacio.

Cuadro enmarcado con un animal oscuro cubierto por una tela roja, un paisaje marino y formas que atraviesan el cielo.

La exposición en Bruselas fue un recordatorio de que el diseño, como el arte, es una manera de cuestionar lo evidente. Eché de menos el cuadro del hombre con la manzana, que no estaba en la exposición. Caminar entre sus cuadros me hizo pensar en cómo los interiores influyen en lo que sentimos y en nuestra forma de usar un lugar.

Cuadro de tres figuras femeninas de formas geométricas sobre un fondo de planos rojos, azules, verdes y amarillos.

La visita me recordó la importancia de detenerse, observar y no dar por hecho lo que tenemos delante.

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