La escuela Torrevelo Peñalabra me invitó a conversar con estudiantes de secundaria interesados en el diseño de interiores. Compartí mi trayectoria, la historia de Churina Design y nuestra forma de abordar los proyectos.
Hablamos de cómo un interior puede responder a las personas que lo usan y conservar su utilidad con el paso del tiempo. La distribución, la luz y los materiales importan tanto como la imagen del espacio.
También compartí el proyecto de la casa que estaba diseñando para mi familia. Vivir el proceso como cliente y diseñadora me permitió observar nuestras decisiones desde otra perspectiva.
También exploramos cómo nacen los proyectos de interiores, desde la idea inicial hasta la ejecución final, y las cualidades esenciales para un diseñador: atención al detalle, empatía y la capacidad de imaginar espacios a largo plazo.
Me alegraron la curiosidad de los estudiantes y sus preguntas. Poder hablar de lo que hacemos y escuchar cómo lo ven ellos también nos ayuda a revisar nuestra propia práctica.
Gracias a la escuela Torrevelo Peñalabra por la invitación y a los alumnos por la conversación.